Marcos Hernández BolañosCultura, Noticias

La obra teatral ‘Sobremesa’ representa sobre el escenario cómo se desmorona una familia. 

El montaje, producido por el Teatro Pérez Galdós y Unahoramenos, se podrá ver este jueves a las 21:00 en el Teatro Cruce de Culturas del Cruce de Arinaga.  

‘Sobremesa’, dirigida por Mario Vega y producida por el Teatro Pérez Galdós y Unahoramenos, es la nueva propuesta del Festival del Sur para este jueves. La obra, que se representará a las 21:00 en el Teatro Cruce de Culturas del Cruce de Arinaga, se adentra en los inconfesables secretos y mentiras que hacen tambalear los cimientos de una familia de cuatro miembros durante el transcurso de una cena Nochebuena en 2001.

Dos hermanas, Silvia (Marta Viera) y Lena (Saray Castro) y el marido de ésta última, Tony (Rubén Darío) y la madre de ambas, Griselda Ponce, forman el cuarteto dirigido por Vega que, en poco más de una hora de duración, compone un afilado drama que pone al descubierto las complicadas y turbias relaciones entre los miembros de esta familia. La obra se basa en el texto elaborado por las dramaturgas Irma Corea, Ruth Sánchez y Gemma Quintana.

La cena discurre en una escenografía neutra, concebida por el director para poner el foco en las dinámicas familiares, que están al borde del precipicio y de la disolución. Además, el escenario dispone de otros dos espacios domésticos de la vivienda en la que tienen lugar frecuentes escenas del montaje (un baño y una cocina), pero que se ocultan voluntariamente al público, para que éste intuya lo que los protagonistas traman a través de imágenes capturadas por varias cámaras situadas en la trastienda de estos dos habitáculos.

Teatro Auditorio

El Festival del Sur ofrece durante el jueves un segundo pase de la obra ‘El Brote’, una de las producciones teatrales más populares de la cartelera argentina de todos los tiempos, a las 19:00 en el Teatro Auditorio Agüimes. A las 21:00 será el turno de ‘Noche’, de Alejandro Sawa, que cuenta la historia de Don Francisco, un padre autoritario y profundamente religioso que intenta mantener el orden y la virtud en su hogar y su familia a través de la represión y la fe. Escrita en 1888, se trata de un retrato envenenado de la condición humana, radiografía implacable de las tinieblas morales de toda una familia que sufre y paga muy caro su viaje por esa oscuridad en el que hay culpables pero sobre todo víctimas.

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